Comentarios sobre encuentros y desencuentros

El trámite del Congreso fue bastante accidentado, por decirlo de algún modo: desordenado y por momentos violento, particularmente entre algunos sectores de las listas 2 y 3 que se enfrentaron verbalmente con epítetos de toda naturaleza.

Algo grave sucedió con la lista Nº 2 -Celeste y Blanca-, encabezada por Aníbal Velázquez y Armando Lehmann, que en las gestiones anteriores formaban parte de la Lista Verde oficialista. Sus 14 congresales se retiraron del Congreso previo a la proclamación de los mandatos, en protesta por dos situaciones. Por un lado, la decisión de la Junta Electoral que modificó la distribución de los congresales de la delegación de Misiones, al realizar una interpretación diferente de la aplicación del sistema D´Hondt: la lista Nº 2 consideraba que le correspondían los cuatro congresales de Misiones, mientras que la Junta Electoral entendió que calculando según este método le correspondían tres congresales a la lista Nº 2 y un congresal a la lista Nº 3. Ese congresal de diferencia definía una Secretaría más  para la lista Nº 3, cosa que efectivamente sucedió. Por otro lado, la delegación de Catamarca repudió la intromisión de fiscales ajenos a su Asociación y a la Federación durante el proceso electoral.

Ante estos cuestionamientos se produjo un fuerte intercambio verbal entre Baigorria por un lado y Velázquez y José Luis Molina por el otro, en el que ambas partes se acusaron de traición.

Resulta oportuno comentar que las determinaciones de la Junta Electoral, conformada íntegramente por el oficialismo, fueron explicadas y defendidas fervorosamente en varias oportunidades a lo largo de la jornada por Claudia Baigorria, que como autoridad de la Federación y candidata por una de las listas, no formaba parte del cuerpo.

Al retirarse los congresales de la lista Nº 2 y no votar las Asociaciones de Misiones, Catamarca, Nordeste y mayoría de Quilmes, no solo alteraron el resultado original que se desprendía de las elecciones realizadas en cada Asociación, sino que favorecieron a la lista Nº 3 con el aumento de sus secretarías.

Frente a esta nueva configuración del Congreso, se produce un nuevo “revuelo” cuando la lista Nº 3 tiene que redefinir las Secretarías que va a elegir y quiénes se harán cargo de ellas. Desde un costado y durante casi tres horas, fuimos testigos de discusiones, actitudes y gestos de violencia y disgusto de algunos compañeros y compañeras, que se reunían en tres grupos diferentes y enviaban voceros hacia uno y otro sector. Entendemos que esta es la primera manifestación de debilidad de ese agrupamiento, que pone en evidencia la alianza con un único propósito: el electoral. Además de considerarlo una falta de respeto, revela nuevamente lo inadecuado de nuestro sistema electoral, cuestión que venimos denunciando desde hace un tiempo a esta parte.

Párrafo aparte y también para comentar y analizar, merece lo ocurrido con ADUNLu Luján. El día anterior al Congreso fuimos informados por integrantes de la Junta Electoral que en Luján había ganado la lista Nº 1 por 13 votos, contra 10 de la lista Nº 3, y que había más de 80 votos en blanco. Por lo tanto correspondían dos congresales para nuestra lista Nº 1 y uno para la Nº 3.

Pero la Comisión Directiva de ADUNLu consideró que el mandato mayoritario era votar en blanco, y por lo tanto no acreditó ningún congresal. Durante el Congreso, se presentó un acta que invierte los ganadores, disminuye el número de votos válidos, y declara que son treinta los votos en blanco. Frente a este documento, que la favorecía, Claudia Baigorria planteó en reiteradas oportunidades la moción de pasar a cuarto intermedio para llamar personalmente por teléfono y dar tiempo a que la Asociación de Luján convocara a una Asamblea que diera mandato a los Congresales para que vinieran a votar. La moción no prosperó. A pesar de que se insistió en largas intervenciones y demoras, no se presentó ningún congresal de esa Asociación.

Un hecho menor, pero que merece mencionarse es el que se suscitó cuando un integrante de la lista Nº 2, que llevaba mandato por esa lista, pero que no se retiró del Congreso cuando lo hicieron sus compañeros, intentó votar en blanco –justamente porque el resto de los integrantes de la lista se habían retirado-. El Congreso le impidió emitir un voto que fuera diferente al mandato que traía de su Asociación de Base. Indudablemente, el congresal hubiera tenido hacerse cargo de su decisión ante los compañeros que le dieron mandato, pero en todo caso es una situación que él hubiera tenido que enfrentar y resolver. Pero entonces la pregunta es: ¿para qué se hace el Congreso? Parece que sería suficiente con hacer el recuento de los resultados de cada Asociación, con la ponderación correspondiente por el número de afiliados (que es la que resulta y se expresa en el número de congresales que le corresponde a cada Asociación de Base), sin la inversión de esfuerzo, tiempo y dinero que implica un Congreso.

vea también :INFORME DE LOS REPRESENTANTES DE ADUNC EN EL ÚLTIMO CONGRESO DE LA FEDERACIÓN

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